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¿Me voy a volver adicto al antidepresivo?


Esta pregunta lleva décadas circulando con más fuerza que la verdad. Y cada vez que alguien la hace en consulta, entiendo perfectamente de dónde viene el miedo. También entiendo que merece una respuesta honesta, no un "no se preocupe".

La respuesta corta: no. Los antidepresivos no generan adicción. Eso está documentado y es posición unánime de las organizaciones de psiquiatría en el mundo.


Puedes presentar síntomas si dejas el antidepresivo de forma brusca —náuseas, mareos, irritabilidad. Eso no es adicción. Es que tu cerebro se acostumbró al medicamento y necesita retirarlo despacio. Como cuando dejas de tomar café de golpe y te duele la cabeza. No es que seas adicto al café. Es química.


La adicción implica deseo compulsivo, búsqueda del medicamento para sentir euforia, alivio inmediato. Eso no ocurre con los antidepresivos. Nadie los busca en la calle. Nadie los toma para "drogarse".

¿Por qué entonces hay quien dice que "no puede dejarlos"? Porque si los deja sin médico y de golpe, los síntomas de rebote son muy incómodos. La solución no es aguantarlos solos: es retirarse gradualmente, bajando la dosis con supervisión médica durante semanas.


El miedo a la "adicción" lleva a muchos pacientes a no iniciar un tratamiento que los ayudaría enormemente. Si tienes dudas sobre tu medicamento específico, pregúntale a tu médico. O llámanos. Para eso estamos.


Tomar el medicamento que necesitas no te hace dependiente. Te hace valiente. (Y muy diferente al café, que ese sí engancha.)


 
 
 

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